Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas
http://www.DiccionarioDeMitos.com.ar/
SAPO
Existe la creencia que colocarse un SAPO (Bufo Arenarum Hansel) atado con un pañuelo de
"panza" contra la mejilla es útil para calmar el dolor de muelas. Esta
suposición proviene de la edad media, y fue importada por los conquistadores e
inmigrantes.
Esta creencia tiene su base científica: la piel del sapo, (aparte de las parótidas que
segregan una substancia blanco-lechosa espesa muy urticante que sirve para disuadir a sus
predadores pues si lo muerden les irrita sobremanera la mucosa bucal), y en especial la
del abdomen, segrega una substancia de formula muy semejante a la aminas
simpaticomimeticas (adrenalina y noradrenalina) que son vasoconstrictoras (entre otras
acciones fisiológicas que no vienen al caso), por eso al agarrar un sapo parece frio
debido a la vasoconstricción que produce.
Colocado el sapo en la mejilla, sobre la zona afectada, se absorben las aminas
simpaticomimeticas a través de la piel de la cara y produce vasoconstricción, reduciendo
el edema que comprime al nervio y que es lo que produce el dolor.
Por otra parte se utiliza también al sapo para propósitos tan diversos como: neutralizar
mordeduras de serpientes, en la cura de la CULEBRILLA, la
disentería, la renguera de los caballos, en las heridas agusanadas de los animales,
extirpación de vinchucas, para provocar lluvias, etc.
Quiroga menciona que en los Valles Calchaquíes "las
brujas se sirven del sapo para hacer daño a alguna persona, porque se le tiene por obra
del ZUPAY".
La suerte del sapo puede variar de acuerdo a las costumbres. En el Chaco, por ejemplo, se
lo hierve en agua para servir como bebida contra el asma; y en Chile, se lo fríe en
aceite para combatir las hemorroides.
(Con la colaboración de J.A.Barrio)